en un lugar de la mancha de cuyo nombre no me quiero acordar
SOCIEDAD ESPAÑOLA ACTUAL
martes, 1 de octubre de 2024
martes, 15 de septiembre de 2015
CARTA A LOS ESPAÑOLES
Apreciados compatriotas españoles:
El revuelo que ha producido en los medios de comunicación (sobre todo en
los catalanes) la carta de Don Felipe González me ha llevado a poneros estas
líneas por si de algún modo pueden servir de reflexión a todos los integrantes
de este país que se llama España.
Algunos catalanes piden separarse y, para ello, esgrimen argumentos tan
pueriles como que España les roba, hablan distinto idioma, no se respeta su
diferencia cultural, política, económica, etc. Pero olvidan que, desde hace más
de 500 años, todos (ellos también) hemos formado parte de este país y que, para
bien o para mal, los catalanes han contribuido al desarrollo español,
beneficiándose la mayoría de las veces de las ventajas obtenidas por formar
parte de la nación que ahora tanto detestan. Y, si no, que consulten los
manuales de historia. No los manipulados de manera interesada y realizados, la
mayoría, por becarios que se han de adaptar a lo que les pide el organismo
competente o la Universidad de turno, que para eso les paga. No olvidemos la
hipocresía de la burguesía catalana que tanto provecho económico ha obtenido
por los intercambios comerciales y de las grandes ventajas por pertenecer a España.
Añádase el comercio con Hispanoamérica desde el siglo XIX y las ganancias por
la venta de productos a las colonias de ultramar.

Pero el afán de revancha, que por desgracia se presenta como una
necesidad ineludible, reclama un posicionamiento muy parecido al que en otras
épocas ya habían aspirado. Hoy, los españoles nos encontramos ante otro grupo
de españoles que, sin guardar ningún tipo de respeto a las normas y leyes
establecidas democráticamente, deciden separarse, sin tener en cuenta, como en
cualquier otra institución o tipo de contrato (el divorcio es cosa de dos), que
esa separación afecta a ambas partes; y es, precisamente, la que rompe el contrato
de manera ilícita la que ha de someterse a la ley y cargar con las consecuencias
de su decisión. Por ello, son los españoles nacionalistas catalanes los que, incumpliendo
reglas democráticas existentes, se proclaman independientes de España, su
enemigo ancestral, y quieren retomar su futuro cómo Republica Catalana Independiente.
Yo, como ciudadano de a pie, me dirijo a todos los españoles de bien
(también a los catalanes) para que nos sintamos dueño de nuestro destino común,
seamos capaces de crear y mejorar nuestro país sin la execrable idea de
diseccionarlo y desmembrarlo, haciéndolo más débil, más vulnerable y menos
respetado por el conjunto de países que nos rodean, que sin lugar a dudas se
beneficiarían de nuestro debilitamiento, tanto político como económico.
Por todo, os pido que, sin suplicar a los catalanes su permanencia, como
hace el expresidente Don Felipe González con argumentos infantiles, desfasados
y sentimentales, exijamos a nuestros representantes (entiéndase Rajoy) que,
amparándose en el derecho que le da la constitución y como máximo representante
de todos nosotros, desmantele ya esta pantomima de elecciones y ponga a cada
uno en su lugar.
Estoy de acuerdo con Don Felipe en que España sin Cataluña no sería
España y, por ello, con la intención de evitarlo, pido se cumplan las leyes sin
titubeo, se tomen las medidas necesarias desde la legalidad
y los traidores, así se llama a los que traicionan a su país, sean puestos a
disposición de la justicia, que en último extremo es quien debe decidir; y,
sobre todo, que caiga sobre estos elementos distorsionantes todo el peso de la
ley.
Coincido también con Don Felipe que en el diálogo transparente se
encuentra la mayor posibilidad de entendimiento entre las dos partes de un
litigio, pero ya se sabe que dos nunca se pondrán de acuerdo, si una no lo
desea.
Ruego a todos los españoles se manifiesten, presionen a las autoridades y
les hagan saber sus verdaderos deseos, para que los tengan en cuenta y los
conviertan en realidad democrática, asumida por todos y no solo por una parte
de esta gran nación que es España.
Así
lo espero y deseo. Un cordial saludo.
jueves, 18 de diciembre de 2014
MALDITO TIEMPO
Desde que nacemos,
nos condiciona en todas las fases de nuestra vida, afectándonos
arrancándonos
con su paso la inocencia, candidez y extrema ternura de que hacemos gala en esa época de
nuestro desarrollo.
Más
adelante, de niños, nos engaña, dejándonos olvidar su presencia. Parece estar ausente
mientras jugamos, nos distraemos con nimiedades, haciendo de héroes, príncipes, princesas,
médicos, enfermeras… Pasamos sin darnos cuenta la adolescencia, en la que empezamos a
desarrollar nuestra personalidad, a enfrentarnos a nosotros mismos, a sacar nuestros
rasgos más definitorios y decisivos, audacia, valentía, timidez…, que
proyectamos en nuestra
juventud y que configurarán nuestra verdadera personalidad y nuestros rasgos psicosociales
más definitorios. Pero él sigue presente y, mientras nos pasa de un rol a oto,
este tiempo
traidor nos niega la posibilidad de volver atrás; cuando nos damos cuenta de su
paso, nos
encarcela en el presente, dejándonos pensar en el futuro, pero vetando toda
posibilidad de volver al
pasado para arreglar situaciones con las que “a toro pasado” no estamos de acuerdo.
Enemigo cruel, que nos deja ver nuestra película y no nos permite cambiar los
planos con los que
estamos en desacuerdo o a los que en una segunda oportunidad configuraríamos de forma
bien distinta.
Así,
llegamos a ser adultos. No hemos sido conscientes, pero lo somos. Percibimos el
tiempo como
un bien escaso, somos libres de tomar decisiones, pero estamos mediatizados, sentimos que
el tiempo, como el agua, es un don corto, exiguo; nos acucia, apremia y empieza a ser
protagonista indirecto de nuestra azarosa y accidentada vida. Casi todo
comienza a ser secundario
(amistades, familia, hijos) y pasa a segundo plano, pues el tiempo nos impele a condicionar
nuestra existencia a su paso inexorable. Trabajamos sobre todo por conseguir
más bienestar,
mejor educación, más prestigio social, sin apercibirnos de que es a costa de
agotar ese tiempo etéreo
que, cuando lo necesitamos, no podemos volver a tener disponible. En cierto modo,
él es el protagonista de nuestra vida, el elemento que, cuando falta, acaba con
nuestra
existencia y, por lo tanto, con nuestra condición de seres humanos.

Es un traidor,
nos absorbe; por su culpa, nuestros hijos se nos escapan de las manos, llegan a
adultos y asumen nuestros roles, también dominados por el tiempo y atrapados en nuestro
mismos errores. Incluso a los sentimientos, de una manera u otra, acaba cambiándoles su sentido
o, lo que es más cruel, nos priva a veces de ellos. Cuántas soledades origina, cuántos
amores puros cambia y cuántos desengaños crea con su paso y su guadaña destructora.
El amor es verdad que persevera, pero el tiempo consigue desvirtuarlo en muchas ocasiones,
lo priva de su interés emocional, aunque en la mayoría de los casos preserve el interés
natural que proporciona la convivencia. Aun así, termina por separar a los
enamorados, a los
amigos, a los hijos de los padres…, y a todos, de algo tan consustancial y tan
bonito comoes la vida
misma.
¡Maldito
tiempo!
CARTA A MI PERRO
Con la
perspectiva que dan los días, se analiza con más claridad cualquier acontecimiento
que a uno le haya ocurrido más o menos recientemente. Pasado ya un tiempo
desde que no estás con nosotros, por fin
me atrevo a dedicarte unas líneas que por una causa o por otra no he podido o
no he sido capaz de redactar.

Tu fidelidad a
prueba de balas, tu nobleza por encima de todo, tu entrega sin esperar nada a cambio,
tu mirada sincera y bonachona, hacen que hoy en muchos aspectos me sienta
desolado, triste, y a veces irascible pensando en por qué te ha tocado a ti,
mejor dicho por qué me ha tocado a mi perderte, por qué no me ha dado tiempo a
devolverte todo el cariño que tú de manera tan desinteresada me has
proporcionado. Solo me queda una profunda tristeza y pena porque a pesar de haberte podido disfrutar unos años, tu
falta ha sido un castigo dirigido a mi línea de flotación más importante: la de la sensibilidad. Siendo así,
que al irte me has dejado un vacío y un corte en el cable del cariño, que muy difícilmente
podré restablecer.
Con el tiempo, sé que irán aflorando lo buenos
momentos y las imágenes que de ti guardo, tu mirada simplona pidiendo permiso
para subirte en el sillón, tu rabillo tieso pidiendo salir de paseo, y tu
lameteo como demostración cariñosa etc. Pero mientras ese momento llega,
combatiré mi tristeza, repitiendo y repitiendo esas nobles imágenes que tú has
conseguido grabar en mi corazón.
Hasta siempre
sábado, 11 de octubre de 2014
Carta a mi perro
Con la
perspectiva que dan los días, se analiza con más claridad cualquier acontecimiento
que a uno le haya ocurrido más o menos recientemente. Pasado ya un tiempo
desde que no estás con nosotros, por fin
me atrevo a dedicarte unas líneas que por una causa o por otra no he podido o
no he sido capaz de redactar.

Tu fidelidad a
prueba de balas, tu nobleza por encima de todo, tu entrega sin esperar nada a cambio,
tu mirada sincera y bonachona, hacen que hoy en muchos aspectos me sienta
desolado, triste, y a veces irascible pensando en por qué te ha tocado a ti,
mejor dicho por qué me ha tocado a mi perderte, por qué no me ha dado tiempo a
devolverte todo el cariño que tú de manera tan desinteresada me has
proporcionado. Solo me queda una profunda tristeza y pena porque a pesar de haberte podido disfrutar unos años, tu
falta ha sido un castigo dirigido a mi línea de flotación más importante: la de la sensibilidad. Siendo así,
que al irte me has dejado un vacío y un corte en el cable del cariño, que muy difícilmente
podré restablecer.
Con el tiempo, sé que irán aflorando lo buenos
momentos y las imágenes que de ti guardo, tu mirada simplona pidiendo permiso
para subirte en el sillón, tu rabillo tieso pidiendo salir de paseo, y tu
lameteo como demostración cariñosa etc. Pero mientras ese momento llega,
combatiré mi tristeza, repitiendo y repitiendo esas nobles imágenes que tú has
conseguido grabar en mi corazón.
Hasta siempre
miércoles, 17 de septiembre de 2014
LA TOLERANCIA EN LA EDUCACIÓN
En algunos casos, parece signo incluso de buena educación y puede que lo sea. Sin embargo, es curioso como actualmente se confunde con el placet, el consentimiento y la dejación de funciones por parte de los mayores.
Eso ya puede ser peligroso si se
aplica sobre todo a la educación de los hijos. Parece que en muchos casos ceder
y ser tolerante (con sus algunas veces caprichosas peticiones) magnifica
y mejora la relación entre ambos.
Desde mi punto de vista, nada
más lejos de la realidad, pues al contrario, hace al hijo más intolerante ante
los padres, le enseña a presionar más y mejor y en definitiva, acaba siendo
peor educado y con menos capacidad de tolerar, admitir y asumir pensamientos de
los demás que a su vez le hace menos capacitado para decidir, le hace más
relativizador y simplificador de las cosas y menos capaz de tomar una
conciencia realista y eficaz a la hora de tomar sus propias decisiones, con lo
que pierde capacidad de actuación y lo que es más grave : su libertad, su
libre albedrío afectado enormemente por esa falta de capacidad de toma de
decisiones se torna en borreguismo, en masa que puede ser dirigida de manera
eficaz por unos medios que en manos de ciertos grupos más o menos manipuladores
y capacitados, puede llegar a ser incluso sometimiento con la peligrosidad que
eso conlleva.
Frente a esto, solo se puede
actuar con convencimiento, firmeza, autoridad (no autoritarismo) y tomando medidas
clásicas de represión (en el buen sentido de la palabra), castigos adecuados,
suspensión de prebendas y por que no, premios en su momento y muchas otras
armas de las que los padres disponemos (a buen entendedor pocas palabras bastan)
y que muchas veces no utilizamos por comodidad y cobardía.
Estoy completamente convencido
de que un hijo educado entre unas reglas y unos valores que ahora ellos puede
que no entiendan bien, en el futuro serán hijos y padres más responsables, más
tolerantes, más capacitados y más democráticos.
Solo así, podremos salir de
esta cultura barata, nefasta y analfabeta que tantos problemas de salud
comunitaria está creando en esta sociedad nuestra, tan falta de valores y de
auténticos lideres que nos lleven por el camino del progreso, la igualdad de
oportunidades y la democracia bien entendida.
Así sea
domingo, 15 de junio de 2014
¡BENDITO MUNDIAL!
Gracias, Dios mío. Por fin ha empezado el mundial. Llevábamos
unas fechas la mar de ajetreadas, los
españoles estábamos soliviantados por la situación del país y algunas cadenas
de televisión se encargaban de soliviantarnos aún más.
![]() |
http://www.viagogo.es/Entradas-Deportes/
Espana-Copa-Mundial-de-Futbol-2014-EntradasCopa-Mundial-de-Futbol-en-Brasil-2014/ |
Esto me recuerda una
pintada que hace ya mucho tiempo (durante la transición) se podía leer en un
muro de un barrio de mi capital, Málaga La Bella: “FARSISTAS AL PAREDÓN. NO A
LA PENA DE MUERTE”. ¿Se puede ser más
ignorante? ¿Qué ha pasado en este país para que cuarenta años después aún
sigamos viendo semejantes majaderías? Deberíamos reflexionar: la educación ha
fallado, la justicia ídem de lo mismo, la política se ha desvirtuado, la
gente se defiende como puede para llegar
a fin de mes y, en las altas cúpulas, la podredumbre campea por sus respetos. El símbolo nacional está
mal valorado y ya no tenemos el sentimiento de ondearlo con orgullo y pasión.
¡Qué país…! ¿Pero qué digo? Ya nos llegan los aires del
mundial de fútbol, la gente cambia su estado de ánimo, los radicales cesan en
sus reivindicaciones, los conservadores y los progres se toman un descanso y llenan la nevera para disfrutar ante sus
televisiones de plasma curvos el sensacional evento. El país se transforma, los
catalanes admiran la selección casi como suya, pues llevan en ella mayoría de
jugadores. Tanto es así, que en algunas calles, sin que sirva de precedente, se ven algunas banderas nacionales ondear en los balcones. ¡Qué maravilla!, ¡qué
cambio tan radical y tan rápido! Todos nos unimos, nos sentimos españoles con
la Roja y, por un momento, pensamos estar en el país de la maravillas. Todo
porque once hombres en pantalón corto y dando patadas a un balón nos hacen
sentir lo que antes ya habíamos dejado
de ser: españoles.
Bendito
fútbol que consigue unirnos y hacernos partícipes de un objetivo común: ganar
el mundial.
Pues
eso, ganémoslo y, de camino, sigamos el
ejemplo de unión y de solidaridad que el mundial ha conseguido introducir en nuestras conciencias, que
deberían permanecer atentas y perseverar en esa actitud de unión y objetivo
común, en la seguridad de que cualquier meta que nos propongamos, seremos
capaces de llevarla a cabo de manera pronta y exitosa.
Bendito sea el mundial. Vale
Suscribirse a:
Entradas (Atom)